Alternativas de chat en español: qué es cada una y dónde deja de ser gratis
Esta lista empieza por los que ya no están y después se parte en dos. De un lado, una red social de 2005, un mensajero para tus contactos y una app de directos: gente que sigue ahí mañana. Del otro, nueve ruletas de video que te ponen delante a quien caiga, hable tu idioma o no. El chat de Veilr ya está abierto arriba.
Dos preguntas antes de elegir
Qué te piden en la puerta. Algunos no piden cuenta, y para probar en diez segundos eso es una ventaja de verdad; aquí sí la pedimos. La factura llega después: donde abrir otra cuenta no cuesta nada, una expulsión tampoco pesa mucho.
Dónde se pone el precio. En todos los que siguen abiertos se puede hablar gratis; en seis deja de ser gratis cuando quieres decidir quién aparece enfrente. En Moco, según su propia ficha en las tiendas, buscar gente por edad, género, ubicación y orientación sexual no cuesta nada, y en Vidizzy el filtro de género tampoco.
Los que ya no están
- Omegle — el que empezó todo: catorce años de chat con desconocidos, gratis y sin cuenta. Su fundador lo apagó el 8 de noviembre de 2023 y un mes después la sociedad entró en quiebra: el Omegle de 2009 no vuelve.
- Tinychat — salas de video con hasta 12 cámaras, cerrado el 16 de diciembre de 2024, cuando su dueña, Paltalk, tuvo que soltarlo para cerrar una fusión. El dominio es hoy una ruleta de otra empresa, con el video de CooMeet.
Ruletas de video: alguien nuevo ahora mismo
- Azar — app de videochat de Match Group, con más de 100 millones de instalaciones en Google Play y traducción de voz a subtítulos incluida en lo básico. Vende gemas, y según sus propias fichas escoger por género y región es de pago; en iPhone volvió a la App Store rehecha, sin traducción en su descripción.
- Camloo — ruleta de video en el navegador con moneda propia, el CAML, a US$ 0.10: te paga por minuto en cámara y te cobra los filtros en esa misma moneda, que también se gana en cámara. El de género, según el propio sitio, solo sube la probabilidad a medida que crece tu saldo. En la puerta basta una casilla de 18+ y elegir tu género, pero sin cuenta no puedes escribir en el chat.
- Camsurf — videochat de un clic, sin formulario, que a propósito no filtra más que por país e idioma; se presenta como apto para todo público, con la desnudez prohibida. El sitio está en inglés, la app es solo para Android y lo que incluye su plan Plus no está publicado.
- Emerald Chat — video, texto y salas de grupo por escrito, con un karma que pesa en los emparejamientos y que también se vende. El filtro de género va en Gold (US$ 5.89 en la web, más caro en la app, según reseñas) y el de país e idioma en Platinum, que se compra encima de Gold. En la puerta, una cuenta de Google o un captcha.
- Flingster — video y texto en el navegador, abiertamente para adultos, con máscaras AR que te dejan salir en cámara sin enseñar la cara, incluidas en el plan gratuito. En la puerta no pide nada: eliges hombre, mujer o pareja, le das acceso a la cámara y estás dentro; el filtro de género y el de país están dentro del VIP, que las reseñas sitúan en US$ 19.99 al mes.
- Monkey — videollamadas de 15 segundos que siguen solo si los dos piden más tiempo; desde que Apple la retiró de la App Store, está en Android y en la web. En la puerta pide una cuenta, sin modo invitado, y su suscripción Monkey Plus se lleva los filtros de género y ubicación, los saltos sin límite y hasta escribirles a los amigos que ya agregaste.
- Shagle — ruleta de video que presume de tener menos reglas que la competencia: entras sin cuenta, hay máscaras que tapan la cara y más de 70 países gratis. El filtro de género es Premium, y el precio solo aparece al pagar.
- Thundr — video y texto gratis, emparejamiento por intereses y una economía de monedas encima: 500 monedas cuestan US$ 4.99 y media hora de prioridad en la fila sale por 1000, unos US$ 10; el precio de los filtros su tienda no lo publica. En la puerta se contradice a sí mismo: su descripción en los buscadores anuncia entrada sin registro y su propia página de videochat aleatorio empieza por crear una cuenta.
- Vidizzy — videochat de navegador con el filtro de género, un rango de edad de 18 a 70 y la casilla «Prefer users with face» gratis, y en la puerta no pide cuenta, correo ni teléfono. No vende nada: vive de anuncios y de mandarte a sitios de cámaras de pago, y con el filtro puesto puede ofrecerte un chat grupal o «Open Partner Site» en vez de una charla de dos.
Salas, directos y mensajes: gente a la que volver
- Bigo Live — app de directos: alguien transmite y el público le regala diamantes que se cambian por dinero; tiene salas de audio y directos con varios invitados, pero no charlas de dos con un desconocido. Bajarla y mirar es gratis, y en la App Store de EE. UU. los paquetes de diamantes van de US$ 0.99 a US$ 129.99.
- imo — mensajero gratis de PageBites para llamar y escribir a tus contactos, con llamadas que aguantan redes 2G y 3G; con desconocidos solo se habla en sus salas de voz, Voice Party. En la puerta pide tu nombre y tu número de celular con un código por SMS, y lo que vende son Diamonds para regalos e imo Out para llamar a teléfonos normales.
- Moco (MocoSpace) — red social móvil de JNJ Mobile en pie desde 2005, que se presenta como la mayor del mundo para el público afroamericano y latino: salas públicas, mensajes privados, perfiles con búsqueda de personas, juegos y transmisiones en vivo. En la puerta pide usuario, contraseña y un captcha, y en ese primer paso ni correo ni teléfono; lo que se vende son la suscripción VIP y la moneda Moco Gold. No es una ruleta y no intenta serlo; lo que tiene, y aquí no hay, son veinte años de comunidad a la que se vuelve.
Qué no se cobra en Veilr
La cuenta es social, sin contraseña ni modo invitado, y la exige el servidor, no la interfaz; se pide una vez, antes de buscar: completar un perfil corto (nombre, género, fecha de nacimiento e idioma nativo) y aceptar las reglas. Indica tu género en el perfil y eliges con quién hablar: gratis, tu elección se intenta primero siempre que alguien así esté en línea y, si no hay nadie, te conectamos con otra persona en vez de dejarte esperando. La elección de la otra persona se respeta siempre. Con Boost tu elección es un filtro estricto y pasas primero; a quien se registró como no binario lo encuentran quienes eligieron «Cualquiera». Escribes en tu idioma y al otro puede llegarle en el suyo; toda cuenta gratuita arranca con un paquete de traducciones y Boost quita los límites. De pago hay dos cosas: Boost, que te adelanta en la fila, y minutos extra de subtítulos.
Solo para adultos: el servidor niega el emparejamiento a una cuenta con edad registrada menor de 18. El desconocido con quien te emparejamos nunca ve tu nombre real, tu correo ni tu ciudad; bloquea a alguien y ninguno de los dos vuelve a aparecerle al otro.
Una cuenta, tres formatos y quién está detrás
- Chat de video — cámara en los dos lados, un desconocido cada vez.
- Chat de voz — solo voz, sin cámara; las fotos de perfil llegan difuminadas y solo un Boost activo las abre.
- Chat de texto — teclado, y sigue disponible dentro de los otros dos.
- Qué es Veilr — cómo funciona y quién está detrás.
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